lunes, 24 de noviembre de 2008

Nuevo párroco de San Juan

César Salvador Gallego
Nuevo sacerdote en la parroquia de San Juan del Mercado

«La Iglesia occidental está atravesando la mayor crisis de vocaciones de su historia» «Mi prioridad pastoral en San Juan del Mercado serán los jóvenes, que no están distantes de Dios»

El nuevo párroco de San Juan, César Salvador, posando para esta entrevista. Al fondo, el párroco saliente, Don Gonzalo.
Foto Claudio F. de la Cal.

MÓNICA C. THOMSON.
César Salvador Gallego (1964) tomó ayer el relevo de la iglesia de San Juan del Mercado en el oficio dominical de la una del mediodía. Sustituye a Don Gonzalo, que a su vez lo hizo en 1977 relevando a Don Elías Tocino Pascual. El nuevo sacerdote recala en Benavente por mandato del Obispo tras un breve tiempo de destino en Fuentesaúco, Villamor de los Escuderos, Villaescusa y el Maderal. En esta entrevista habla de los retos que le esperan en una parroquia donde prima la juventud. Este colectivo será prioritario en su trabajo pastoral, anuncia, en un momento en que la Iglesia occidental está atravesando por la mayor crisis vocacional de su historia.
- ¿Inicia esta nueva etapa con ilusión, sabiendo además que San Juan del Mercado es una de las iglesias más antiguas y con más historia de la ciudad?
- La verdad es que al principio, como yo no esperaba el cambio porque había estado muy poco tiempo en Fuentesaúco cuando me lo dijo a mediados de septiembre Don Gregorio, me pilló así como un jarro de agua fría. Porque no lo esperaba ni lo podía esperar. Después pensándolo, me he ido acercando un poco más a esta Parroquia y ahora puedo decir que vengo con ilusión, con ganas de hacer cosas, de trabajar la Pastoral especialmente en un campo que yo creo que es prioritario, que tiene que ser prioritario en estos momentos y más aquí en San Juan del Mercado que es la juventud. Benavente destaca sobre todo por ser un lugar de gente joven y está Parroquia en concreto. Lo voy ha hacer tarea prioritaria del trabajo y de la Pastoral.
- Hablando un poco de esa juventud ¿están hoy día los jóvenes alejados de la religión o es un mito?
- Por una parte se constata el hecho objetivo de que en las iglesias no hay jóvenes. Pero la pregunta es ¿están los jóvenes alejados de Dios? Aparentemente parece que sí. Yo en mi experiencia es que después cuando hablas personalmente con los chavales, cuando entras en temas de profundidad, importantes, en las grandes preguntas de la vida, evidentemente Dios está ahí. Lo que pasa es que en la sociedad en la que vivimos, el ritmo con el que se mueven, lo que son los estereotipos del mundo de hoy, los jóvenes están distantes de está realidad de la Iglesia, pero no de Dios.
- ¿Detecta en la sociedad una crisis moral, de valores?
- Como decía antes yo creo que los grandes valores sí que están ahí presentes en el mundo juvenil. Lo que sucede es que a veces están un poco oscurecidos, tapados por la sociedad en la que vivimos. Yo creo que sí los tienen, y muchos y buenos. Quizás un poco oscurecidos, adormilados por otras cosas.
- ¿Cómo sintió usted la vocación, ese momento?
- Yo creo que no hay un momento específico. Sino que hay muchas cosas que a lo largo de la vida van sucediendo, te van interpelando, vas viendo, vas conociendo. Todo ese cúmulo de cosas llega un momento en el cual hace que tomes una decisión. Yo empecé a descubrir que Dios me llamaba cuando estaba yo solo en oración, cuando celebraba la misa, cuando miraba la realidad de la Iglesia y veía que hacían falta curas, cuando veía gente que necesitaba pastores, no porque uno fuera mejor sino porque podía realizar esta tarea y esta misión y acompañar al mismo tiempo que te sentías acompañado por la gente. Viendo todas estas cosas al final uno dice y yo ¿por qué no? Pues venga, para adelante, aquí estoy. Y así son las cosas de sencillas y de complicadas al mismo tiempo.
- El número de vocaciones está disminuyendo ¿a qué cree que se debe el problema?
- Evidentemente los datos son escalofriantes a nivel de vocaciones. Yo creo que en estos momentos es la mayor crisis que tiene la Iglesia Occidental, no mundial, porque en el mundo hay lugares en los cuales está habiendo una primavera vocacional fabulosa como es por ejemplo Asia, o en algunos lugares de África incluso algunas iglesias de América Latina, aunque menos. Pero la Iglesia occidental esta sumida en una grave crisis de vocaciones. Para mí va a ser uno de los principales problemas de la Iglesia de aquí al futuro.
- ¿Cómo ve la Iglesia y cómo cree que debería ser la Iglesia del siglo XXI?
- La Iglesia tiene 2.000 años de historia y lo fundamental es la tarea y la misión para la que ha nacido que es anunciar el Evangelio, anunciar la buena noticia de que Dios quiere a los hombres y ha venido a salvarnos. Eso es lo primero. Y se tiene que ir adaptando en los distintos momentos históricos para llevar a cabo esta tarea. Conservando esa tarea y esa misión pues hoy lo tiene que hacer para gente y sociedad moderna, de la prisa, de la técnica, de los agobios en los que vivimos. Y seguir presentando a Jesús como alguien que hoy en pleno siglo XXI tiene plena actualidad y plena vigencia. Ser cristiano no es una cosa del pasado, no es una cosa de gente mayor. Sino que sigue llenando el corazón y sigue haciendo feliz a todo aquel que realmente lo acoge y se acerque a él.
- ¿Cómo ve temas polémicos como Religión y Educación o Religión y Política?
- Son temas fronterizos que tarde o temprano pues acaban compartiendo puntos comunes y es donde surgen los distintos puntos de vista de ver las cosas. Yo creo que en la sociedad hay muchas posturas y hoy en día vivimos en una sociedad plural donde nos tenemos que respetar todos. Pero todos tenemos nuestro derecho a opinar y derecho a compartir y a ofrecer a la sociedad aquello que creemos que es lo mejor. Entonces cuando la Iglesia en algunos temas sale a la palestra de los medios de comunicación, es porque cree que eso es bueno para la sociedad. Nadie se tiene que sentir ofendido porque hay otras posturas, porque exista otra forma de ver las cosas. Entre todos vamos construyendo la sociedad, el mundo. Los cristianos ya no somos la totalidad de la sociedad. Tenemos que compartir la vida y los puntos de vista, con otras persona que ven las cosas de otra manera. Tenemos que respetarnos todos y este es el objetivo al que tenemos que llegar.
- ¿Supongo que desde el primer momento se habrá sentido respaldado por Don Gonzalo, el párroco saliente?
- Por supuesto. Desde el primer momento se ha ofrecido en todo, dispuesto siempre a ayudar, a colaborar. Es más ahora que se va de la Parroquia, pero va a quedar en Benavente, en las Bernardas, me ha dicho que cuando lo necesite que aquí esta. Y lo voy a coger por la palabra, porque más de una vez lo tendremos por aquí, por San Juan.
- Lleva poco tiempo en Benavente, pero ¿ha visto que la Iglesia necesita alguna restauración, alguna reforma?
-Todavía no la he visto. Pero sabiendo que ha estado aquí Don Gonzalo todos estos años dedicándose en alma, vida y corazón a ello, se que la voy a encontrar perfecta.

Tema relacionado: Don Gonzalo se jubila

2 comentarios:

MONTERO dijo...

Al final -como estaba previsto- se consumó la marcha de D. Gonzalo. Es ley de vida.
Al nuevo párroco, por sus declaraciones en distintos medios, se le atisba como emprendedor, con nuevos aires, pluralista, con ganas de intentar hacer cumplir el eterno objetivo de la Iglesia en España (y en el mundo, claro): implicar a los jóvenes.
Estos nuevos bríos vienen muy bien aquí en Benavente. Por ejemplo ha declarado que es un hombre "campamentero", como también lo era D. Gonzalo, el cual en más de una marcha por "presa rota" le quedaba -pese a su edad- a algún monitor con la lengua fuera. ¡ Que aguante tenía ese hombre ¡.
Ahora nos tendremos que acostumbrar a D. Cesar. Tengo la impresión, o la corazonada, que va a cuajar muy bien, no solo en la parroquia o entre la gente devota, sino entre la sociedad benaventana en general.
Personalmente le deseo mucha suerte.
Un cordial saludo.

Benaventano dijo...

Como dice Montero, mucha suerte al nuevo parroco.

Mucho me temo que tal y como anda el patio la va a necesitar.