lunes, 1 de marzo de 2010

Tradiciones Nazarenas

Celebraciones y Funciones Religiosas
Juan Carlos de la Mata Guerra

La documentación conservada por la Cofradía de Jesús Nazareno me permite conocer, entre otros muchos aspectos, las celebraciones y funciones religiosas en las que participa. Entre ellas especialmente los antecedentes de la Misa por los hermanos difuntos y del Triduo que anualmente celebra la cofradía.

Entre las partidas de gasto anual que satisface y rinde la cofradía ocupa un lugar destacado el gasto efectuado en el Óbito General por los hermanos difuntos. Por ejemplo en las cuentas de 1707 se hace constar el pago de “Diez y seis reales que por libranza de doce de noviembre de dicho año pago Alonso Rodríguez Abad de sevicio para el Ovito que se hizo por los hermanos difuntos”. La proximidad de tal libranza a los días que la Iglesia conmemora las festividades de los Santos y Difuntos, hace suponer que tal misa ofrecida por la cofradía tendría lugar en tales fechas. Igualmente se satisfacían ciertas cantidades por el pago de las misas aplicadas por los hermanos difuntos en cada año. El número de cofrades fallecidos lógicamente variaba cada año, por lo cual la cuantía a pagar era también diferente.

Las funciones solemnes y oficios religiosos que la cofradía organizaba cada año implicaban un gasto que debía satisfacerse y que frecuentemente se denominaba “limosna”. Entre ellas aparte de las ya mencionadas se encontraban los responsos, las misas por la elección de oficiales, las misas de Triunfo de la Santa Cruz, el novenario, los sermones, la Procesión de las Misiones y las rogativas. Estas últimas se llevaban a cabo de forma extraordinaria ante una calamidad pública, como eran las pestes y sequías.

Las Misas de elección de oficiales tenían lugar, tal y como su nombre indica, con motivo de la designación o nombramiento de los oficiales que debían desempeñar los cargos de la cofradía por periodo de un año. De tal forma que por ejemplo en 1712 se hace constar el gasto de la Misa de elección: “limosna de la misa que se dijo el dia de la eleccion de oficiales”. Unida a esta elección se llevaba a cabo el rezo de un responso, que con el tiempo debió de sustituir a la ceremonia de la misa, así ya en 1853 se hace constar la “limosna del responso del día de la elección de oficiales”. La misa del Triunfo de la Cruz era otras de las funciones religiosas especialmente vinculadas al culto a la Cruz como símbolo de Redención. La principal solemnidad en torno a ella tenía lugar en la tarde-noche del Viernes Santo, pero también se celebraban por otras cofradías como la de Veracruz la festividad de la Invención (3 de mayo) y Exaltación de la Cruz (14 de septiembre). En algunas cofradías y lugares el primer lunes después del Ángel se celebra la Festividad del Triunfo de la Cruz. Durante la celebración de la Santa Misa se procede a la ceremonia de cambio de cargos. Los actos de la Semana Santa principian con el día del Ángel de la Guarda, donde el Cabildo -máximo órgano rector de la Cofradía- se solía reunir a fin de elegir Mayordomo.

En cuanto a los sermones, éstos eran parte de las funciones religiosas propias de la Semana Santa y que cuidaba especialmente la cofradía, encargando los mismos a los oradores sagrados de mayor prestigio. A título de ejemplo en 1708 se satisfacían “veinte y cuatro reales que por libranza pago al Abad de servicio para paga del sermon y estacion …”, también en 1714 se libraban “Dos mil y cuarenta maravedis que se pago de limosna de las dos platicas que se dizen el Viernes Santo y son de dos años su maiordomia”.

En el siglo XIX se llevaba a cabo un novenario por parte de la cofradía, el cual que con el tiempo, a falta de la consulta de libros más contemporáneos, posiblemente sería reducido a un triduo. Así en 1853 entre las partidas de gasto se deja constancia del pago del novenario.

Las procesiones y rogativas, a parte de las habitual de Viernes Santo llevada a cabo por la cofradía y su imagen titular de Jesús Nazareno, no eran algo infrecuente. Ello era debido, sin lugar a dudas, a la gran devoción que suscitaba dicha imagen entre los fieles benaventanos. Una de estas procesiones era la denominada como “Procesión de las Misiones”. Con respecto a las rogativas públicas, aunque éstas tenían un carácter extraordinario, no eran tampoco infrecuentes. Entre ellas destacan las llevadas a cabo por falta de agua para los campos y las epidemias o pestes. La imagen de Jesús Nazareno participaba en ocasiones en estas procesiones. Así por ejemplo en 1752 se hace constar el pago a los músicos “por cantar el miserere la noche que salio su Majestad a San Nicolás, estando en rogativa Nuestra Señora de la Vega”.

Relacionado con todas estas funciones y celebraciones de la cofradía se derivan los habituales pagos al vigario o casero de la cofradía. Estos pagos obedecían a las propinas o limosnas que se satisfacían por los preparativos llevados a cabo para dichos acontecimientos. También se anota el pago al sacristán de la iglesia de Santa María del Azogue por tocar la campana en las funciones de la cofradía.

En la contabilidad llama la atención la existencia de algunos ingresos derivados de estas funciones y celebraciones religiosas, como son las limosnas o donativos llevados a cabo por particulares. Entre ellas particularmente las satisfechas por familiares de cofrades fallecidos, o bien realizadas con motivo de las misas de difuntos ofrecidas por la cofradía. También se encuentran en ocasiones los ingresos derivados por las limosnas satisfechas a la cofradía por cofrades y particulares por permitirles la cofradía portear las andas con la imagen titular durante las procesiones. Así, a título de ejemplo, en las cuentas de 1754 se mencionan las “limosnas por llevar a Jesús”.

Fotos: Francisco José Rebordinos Hernando